Aplicación del método ProEl a un paciente con disfonías recurrentes

La voz es una herramienta esencial que nos permite comunicar y expresar nuestros sentimientos y necesidades. Además, en la vida de muchos profesionales, como los docentes, los cantantes o los políticos, la voz es esencial como herramienta de trabajo.

Según I. Cobeta, F. Núñez, S. Fernández (2013), uno de los inconvenientes a los que nos enfrentamos es la dificultad para definir una voz normal, pues, debido a su naturaleza, es decir, a la amplia variedad ilimitada de voces y sus estándares, se hace más difícil definir una voz normal que cualquier otro componente del habla o del lenguaje. El concepto de voz normal, bajo unos criterios fijos, objetivos y absolutos, no existe. Por ello, se considera que hay un trastorno en la voz o disfonía, cuando su timbre, tono, intensidad o flexibilidad vocal, difieren de manera relevante de las voces de personas con idéntico sexo, edad y grupo cultural.

Existen varios tipos de disfonía, pero destacan dos de ellas. En primer lugar, las disfonías orgánicas, que son aquellas que se producen cuando se observa una lesión en la laringe, y su localización principal son las cuerdas vocales (nódulos, pólipos, etc.). Y, en segundo lugar, las disfonías funcionales, que se producen debido a una alteración de la función vocal mantenida fundamentalmente por un trastorno en el acto vocal, es decir, se encuentran unas cuerdas vocales íntegras anatómicamente, pero funcionalmente deficientes (Elhendi, Santos, Rodríguez y Labella, 2005).

La disfonía funcional puede ocurrir por abuso vocal, un incorrecto uso de la voz, o una alteración de la respiración. Según Cortázar y Rojo (2007), el abuso vocal es el hábito de hablar a un volumen muy elevado o gritar sin proyectar la voz adecuadamente, generando una tensión en la laringe y en el cuello e irritación de las cuerdas vocales, lo que dificulta la correcta vibración de estas. Por otro lado, el mal uso se refiere al empleo de técnicas vocales inapropiadas derivadas del estado de ánimo o de la aparición de problemas auditivos, entre otras.

Si nos centramos en la incidencia que tiene este trastorno en la población, destacamos que casi un tercio manifiesta problemas vocales en algún momento de su vida. La disfonía tiene una prevalencia del 29.9%, siendo las mujeres más afectadas que los hombres (Fazio, Ortega & Sáenz 2014).

La terapia logopédica las disfonías se basa, fundamentalmente, en la información, reflexión y automatización de diversas pautas sobre higiene vocal, el establecimiento una actividad vocal acorde a las capacidades, un descenso de la intensidad de la voz y ejercicios basados en técnicas de relajación, respiración, fonación, articulación, resonancia e impostación. La prosodia y el movimiento melódico son, también, aspectos a intervenir (Rodríguez & Sánchez, 2009).

El método propioceptivo elástico (PROEL) para la terapia vocal es un método cuyos objetivos se centran en encontrar la máxima elasticidad de la voz de una persona para obtener una emisión vocal sin esfuerzo, es decir, busca llevar al máximo equilibrio el aparato fonatorio con el fin de obtener sus máximas prestaciones. También busca aumentar la propiocepción del sistema sensorial de mucosas, fascias, ligamentos, capsulas articulares y músculos, suprimir o controlar los factores de riesgo y conseguir que la voz soporte la sobrecarga vocal habitual de la persona.

Autora: Mitra Negrín Toral
Experto Universitario en Método Propioceptivo Elástico (PROEL)
para el tratamiento de los trastornos de la voz

Tutor: Alfonso Borragán
9/2022
Idioma: Español

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